viernes, 15 de diciembre de 2017

Una visita en la noche Cuentos Cortos de terror



Una visita en la noche



 Nos da miedo lo que no vemos porque es entre las sombras donde se esconden nuestras peores pesadillas, yo hubiera deseado que todo lo que ocurrió se tratara de una pesadilla, nunca creí en las historias de fantasmas, los sucesos paranormales me hacían reír, pero a veces hay que creer para saber cuidarse de los seres que se ocultan el la noche.

 Nos acabábamos de mudar a una casa vieja. A mi madre le encantaban las casas antiguas, cuantas más viejas mejor porque así podía pasar más tiempo reformándolas. Yo no tengo sus mismos gustos y esa noche estaba muerto de miedo. Las ramas secas no hacían más que golpear contra los cristales haciendo un ruido como si alguien arañase el cristal, era un crudo invierno y aquella noche estaba ventosa, de repente se corto la electricidad, mi madre puso algunas velas sobre la mesa y nos sentamos junto al hogar a leer iluminados a penas por las penumbras de los candelabros, aburrido por la lectura me puse a jugar con los cristales empañados, el ventanal de la sala principal tenía más de 20 cristales, yo dibujaba en ellos y escribía y observaba como las gotas de agua caían deformando mi letra, cuando la gota terminaba su recorrido con el puños de mi suéter limpiaba el vidrio, fue entonces justo en el preciso instante en que limpie el sudor que en un segundo apareció el rostro de alguien por tan solo un segundo y desapareció, ¿Tú también lo has visto?, le pregunté a mi madre, cuando gire para ver su respuesta ella ya no estaba, solo había dejado su silla mecedora moviéndose sola, volví a girar y en otro de los cristales lentamente vi asomarse  a  alguien del otro lado queriendo entrar, -Zacarías ábreme. Me dijo tranquilamente, me acerque más y más, era una niña de cabello oscuro y piel muy pálida, mire hacia atrás para ver si mi madre ya había vuelto, entonces abrí el antiguo ventanal el cual produjo un chirrido a madera hinchada, pero nada la niña ya no estaba.
Subí las escaleras corriendo, mi madre dormía siendo apenas iluminada por la amarillenta luz de una vela, cuando descubrí la sabana para despertarla y contarle lo sucedido ella estaba muerta, me quedé mirándola un rato, nunca podré olvidar su cara, el rostro de mi madre era tan bello, jamás me creyeron que aquella noche nos visito un fantasma o alguna extraña criatura que me habló del otro lado del cristal.
Al día siguiente los periódicos se percataron de este incidente los titulares decían cosas como "una mujer fue brutalmente desfigurada por su hijo de 12 años, el niño  se comió sus ojos y la lengua, el cuerpo se encontraba intacto, solo el rostro fue mordido,  junto al cadáver, el niño acariciaba el cabello de su madre y repetía que alguien los había visitado en la noche"






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