lunes, 15 de enero de 2018

¡Ya estoy en casa! Cuentos de terror L.C.D



Ya estoy en casa

De: Cuentos Sombríos 50 cuentos de terror


  La historia que narraré a continuación es muy difícil de creer, son de esas historias que te congelan la sangre hasta darte constantes escalofríos, jamás creí que mi mejor amiga terminaría de tal manera, su vida no era como la de cualquier otro, su madre estaba internada en el geriátrico del pueblo,  Luz trabajaba desde muy corta edad en el prostíbulo del pueblo, como bailarina nudista, a los dieciséis años una enfermedad contagiosa la tuvo apartada por ocho meses, nadie más que su madre pudieron tener contacto con ella, Ángela la madre de Luz, era bruja en sus años de juventud, muchas mujeres del pueblo y de pueblos cercanos quienes habían sido abandonadas por sus esposos, concurrían a verla para hacer que sus maridos volvieran a su hogares, se decía que Ángela tenía poderes y este eran en las artes oscuras.
A pesar de su profesión Luz tuvo la suerte que muchas chicas de nuestro ambiente desean, una noche días antes de su encierro un importante señor visitó el prostíbulo, quedó impactado con su belleza como si ella lo hubiese hechizado con su baile, tuvieron un romance y el hombre le pidió matrimonio, ella aceptó quien no lo haría solo por dejar aquella difícil vida, luego se marchó, fue cuando ella enfermo, cuando él regresó debió esperar su recuperación, le ofreció a Ángela llevarla a las mejores clínicas del país pero no accedieron, con el tiempo Luz contrajo matrimonio con él, tanto la amaba que mando hacerle una inmensa casa lejos, la que estaba rodeada por el bosque donde todo era solo sonidos de la madre naturaleza. Pero no le duro mucho su reinado, Luz comenzó a sumergirse en un mundo de codicia, malgastaba su dinero y rechazaba a sus antiguas amigas, jamás visitaba a su madre, le pidió a su esposo que la llevara a vivir a Buenos Aires, este accedió, pero por aquellos errores cometidos en el pasado Luz debió quedarse para siempre en el pueblo.
Eran cerca de las siete de la tarde cuando mi teléfono me despertó, mi trabajo nocturno me tenía agotada, no es fácil ser una bailarina nudista en las lejanías del pueblo, hay mucha gente de paso y hay que saber cuidarse muy bien, en fin, Luz me llamó para que fuera a su casa dijo que era urgente, su esposo había salido del pueblo por negocios y para buscar un nuevo hogar, regresaba esta mañana, pensé que quizás me necesitaba para embalar sus cosas, pero su voz del otro lado del teléfono se escuchó nerviosa, hacia un mes que no sabía nada de ella, antes conversábamos por horas.
Caminé hasta allá, atravesé el bosque, este estaba resbaladizo debido a la tormenta que se desato por la madrugada, noté que no se escuchaban los típicos sonidos de los animales, solo el crujido de las hojas y ramas secas al pisarlas, al llegar comenzó otra vez a llover, toqué varias veces el timbre y nada nadie salía a recibirme, ni siquiera la empleada doméstica, empujé la puerta y entre, todo estaba a oscuras, un olor pestilente me revolvió el estómago, parecía que había entrado al cementerio, recorrí la casa, pero no la encontraba, de repente oí gritos que venían del sótano, eran chillidos agudos, asustada bajé las escaleras , en el centro mismo del sótano en una silla mecedora vi lo que nadie podría imaginar ni en sus peores pesadillas; Luz estaba sentada en ella y un hombre calvo de unos cien kilos con un tamaño considerable estaba sentado en sus piernas abrazándola por el cuello, con el brazo derecho mientras que se chupaba el dedo gordo de su mano, ella lo mecía con la mirada perdida en cualquier lado, él dormía produciendo extraños ruidos, era como un bebé gigantesco, el hombre estaba deforme de rostro, su ropa estaba con grandes manchas de sangre, el olor era casi insoportable, tapé mi boca para no gritar cuando vi a un costado de ellos el cuerpo destrozado de Antonio su esposo, este tenía el pecho y el abdomen abiertos y sus tripas colgaban, como si un animal le hubiera desgarrado la carne, el terror se apoderó de mí, comencé a dar pequeños y silencios pasos hacia atrás, un relámpago estalló, Luz giró rápidamente la cabeza hacia donde estaba parada, me quedé tiesa al ver su rostro tan golpeado y desesperado.
- No te marches aún… te necesito…él no va hacerte nada está profundamente dormido, ya comió lo suficiente. - Me dijo. No supe que decir solo temblaba, me arrimé lentamente, su cabello estaba grasiento y su rostro pálido, le acerqué un poco de agua la tomó desesperada, el hombre en sus faldas continuaba con el dedo en la boca ella lo mecía para que no se despertara temía que me dañara.
- Tranquila Luz voy a ayudarte. - Le dije llorando.
- Ya nadie puede ayudarme.- Me contestó. Comenzó con su relato.
- Eran cerca de las cuatro de la mañana cuando unos desgarradores gritos me despertaron, venían del bosque, como si los animales hubieran visto al propio diablo, Salí de la casa y note la figura de un hombre entre los árboles, luego otra vez los gemidos agudos de los animales, entre a la casa trabé todas las puertas y regresé a la cama.
Por la mañana la casa estaba cercada de animales descuartizados, la empleada doméstica yacía sin vida, su cuerpo estaba totalmente desgarrado abierto al medio y vacío como si alguien le hubiera comido sus entrañas, de entre los árboles salió un hombre bañado en sangre y me tomó del brazo, me olía y me abrazaba tan fuerte que mis huesos sonaban, Antonio lo sorprendió por la espalda y le dio dos disparos, pero no le sucedió nada, el hombre lo tomó del cuello tan fuerte que se lo partió, luego lo lanzó al sótano, desde aquel día que me grita palabras que no se comprenden balbucea como un niño, creo que regresó por alguien de entre los muertos y se equivocó de lugar, me dice mami, ya estoy en casa, es lo único que se entiende durante la noche me trae animales muertos y quiere que se los cocine, esta toda la noche gritando, en varias oportunidades mama de mi pecho, no tienes idea la sangre que ya he perdido,  necesito que hables con mi madre, necesito unas de sus brujerías para que él se vuelva al infierno, por favor ayúdame, me está matando lentamente, necesito que encuentres a mi madre.- Me suplicó, luego me pidió que me marchara puesto que él estaba por despertar.
Atravesé corriendo lo más rápido que pude el bosque, podía escuchar sus gemidos cerca de mí, creí que me alcanzaría y terminaría siendo su cena.
Por la mañana siguiente visité a Ángela en el geriátrico, la mujer llevaba años allí, dieciséis años sin hablar, mientras le relataba la situación de su hija ella solo miraba por la ventana como petrificada, luego unas lágrimas rodaron sobre sus mejillas, se levantó de la silla y cerró su puerta, al darse la vuelta exclamó con dolor, - ¡Es su hijo!- No comprendí, Luz jamás había tenido un hijo, le supliqué que me dijera que le sucedía, porque aquel engendro la torturaba, Ángela se cubría el rostro con ambas manos llorando, después dijo,
- Luz tuvo un hermosos y sano varón cuando tenía dieciséis años de edad, yo lo traje al mundo una mañana, jamás contrajo un virus, ella no quería que nadie supiera, para poder casarse con aquel hombre importante, yo le ofrecí criarlo pero ella prefirió entregar su alma al diablo, no dejé que se abortara aquel bebe regalo de Dios, pero a ella poco le importo. Aquella mañana en la que nació su niño, una tormenta asechaba en el pueblo, comenzó su trabajo de parto en la habitación, corrí a poner una cacerola de agua a hervir, a los pocos minutos regresé al cuarto quedé dura del susto, mi hija parecía a ver sido poseída por el mismo demonio, gritaba como loca, las paredes estaban chorreando sangre inocente, tenía al pequeño tomado de los pies y lo aventaba contra la pared una y otra vez destrozándolo, ella había tenido
tan silenciosamente a su bebe que no lo noté, fue tan rápido el parto que era casi inexplicable; luego me tomó del cuello y me dijo que jamás lo dijera a nadie porque me mataría, el niño volvió para vengarse, el oscuro le dijo que era hora de conocer a su madre y vagar por la tierra de los vivos, saciar su hambre con cuando ser vivo se le crucé.- dijo la anciana.
- Pero… ¿Entonces no hay salida para Luz?, él mama de su pecho, duerme en su regazo, se devoró a su esposo, ¿Por qué? – Pregunté atormentada.
- Quien muere de forma violenta se va con el oscuro, queda aquí entre ambos mundos, y todo lo observa, Luz se deshizo de él y él ahora acabará con ella, no hay remedio, su hijo va a llevarla, solo se machará con ella, quiere tenerla junto a él para toda la eternidad, créeme señorita, no hay salida lo he visto antes, yo misma le pedí al oscuro que lo traiga de regreso, para vengarme de mi hija por asesinar a mi nieto, por todas las veces que me golpeo, por mi nieto, mi pequeño que no tenía culpa alguna y no merecía morir así.. - Dijo Ángela.
No podía hacer nada por ella, había asesinado a su recién nacido y este volvió pero otra forma, en la edad que tendría pero con la mentalidad de un niño. Durante varios años desaparecieron algunas personas, yo sabía que les había pasado, pasaron más de veinte años hasta que me atreví a regresar a su casa, pero oí gritos y me asustó entrar, solo espero que la interminable pesadilla en la que mi mejor amiga está sumergida termine de una vez, su historia la creerán una leyenda urbana, pero yo lo viví y fue real.


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